Más de un siglo y medio de acción humanitaria y DIH: ¿Cuáles son los retos?

El 22 de agosto de 1864, sólo un año después de la creación del movimiento internacional de la Cruz Roja, un nuevo evento marca el nacimiento del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Doce estados firman un Tratado que establece la obligación de proteger a los soldados heridos, y a las personas y equipos que se ocupan de cuidarlos, en tiempo de guerra. Fue el nacimiento del primer Convenio de Ginebra.

© ia_64 - Fotolia.com
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El núcleo del DIH son los tres Convenios de Ginebra que se revisaron a fondo en 1949, y que se refieren al tratamiento de los prisioneros de guerra y la inmunidad del personal médico en el campo de batalla. También se añadió el cuarto Convenio, que estipula la obligación de las partes combatientes de proteger a los civiles. Este texto nació de los horrores de la II Guerra Mundial, no sólo los campos de concentración sino los bombardeos indiscriminados de civiles en varias ciudades y el cerco de otras para hacer morir de hambre a la población. Ahora un total de 194 países han ratificado los Convenios y por tanto se han convertido en derecho consuetudinario.

El mayor reto actual del DIH es la implementación, especialmente en las guerras modernas donde los civiles no son sólo víctimas “colaterales” sino objeto de ataques deliberados. Más del 90% de las víctimas actuales de las guerras son civiles, incluyendo a los que mueren, pero también los sometidos a desplazamiento forzado, mutilaciones, hambre y enfermedades como consecuencia de la guerra.

Los Convenios establecen claramente que los combatientes deberán tomar todas las precauciones posibles para mantener al margen a los civiles, sus vidas y propiedades, así como las infraestructuras imprescindibles para la supervivencia. Esto se aplica a todas las partes de un conflicto. Sin embargo la realidad a menudo es diferente. Diferentes grupos de combatientes (incluyendo actores estatales y no estatales) atacan a los civiles sin respetar las normas básicas del DIH.

Los conflictos actuales han complicado mucho la aplicación de la ley. Con frecuencia hablamos de formas de violencia crónica y difusa que pueden durar muchos años. En ocasiones, no se libran entre dos ejércitos identificables y vestigos de uniforme, sino entre una gran variedad de grupos con difrentes objetivos y que incluyen milicias informales y bandas criminales.

Los dos Protocolos Adicionales a los Convenios hacen que estas normas se apliquen tanto en conflictos internos como internacionales. Pero hay una dificultad mayor para los humanitarios, especialmente el Comité Internacional de la Cruz Roja, cuando deben recordar sus obligaciones con el DIH a grupos informales, sin estructuras y líneas claras de mando y control, y en ocasiones con objetivos políticos poco claros.

Hay un importante debate en marcha sobre la aplicación del DIH en los conflictos modernos. Es una tendencia preocupante, ya que las dudas no vienen sólo de actores armados no convencionales, sino de algunos países muy importantes en términos de poder internacional. EE UU, en la llamada guerra contra el terror, ha puesto en marcha doctrinas y prácticas que van contra el DIH, y que han causado un daño inmenso a estos instrumentos y su aplicación por todo el mundo. Incluso ha llegado a poner en duda la validez del DIH en este “nuevo” tipo de guerra.

Sin embargo, para el CICR no hay ninguna duda sobre la validez del DIH y las verdaderas dudas deberían centrarse en cómo garantizar su cumplimiento. Hay que recordar que el movimiento de la Cruz Roja no es una ONG sino un organismo internacional, y también los “guardianes de los Convenios”. Lo que está en juego, reconoce el CICR, es cómo hacer cumplir los principios humanitarios como la protección de civiles en conflicto.

Si quieres saber más sobre DIH te recomiendo esta página, donde puedes encontrar toda la información sobre sus instrumentos, actores y objetivos. 

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