Crimen organizado en 2014: nuevo informe

La Iniciativa Global contra el Crimen Organizado (Global Initiative against Transnational Organized Crime) ha presentado su informe sobre tendencias a tener en cuenta en 2014. Este tema, que tradicionalmente se ha considerado interno y abordado con la ley y el sistema penal, va paso a paso camino de ser incluido en los principales análisis sobre tendencias globales en paz, seguridad y conflictos.

No es extraño. Muchas de estas redes tienen carácter transnacional; están involucradas en múltiples tráficos (drogas ilegales, personas, bienes y documentos falsificados, armas, productos derivados de especies en peligro, entre otros); y obtienen unos beneficios económicos que les permiten altos niveles de corrupción estatal. En ciertos países y regiones, llegan a suponer una amenaza para la gobernabilidad, la paz y la democracia.

¿Y cuáles son las tendencias previstas para 2014? Centrémonos en unas pocas, por su potencial impacto.

El crimen organizado ha aprovechado los conflictos, inestabilidad política y descontento social en algunos países del Norte de África y Oriente Medio. De Libia a Siria, hay territorios que se han incorporado a las rutas (y como mercados) de productos como drogas, armas y otros, mientras por el camino financian a grupos armados y proporcionan armas. El sur de Libia está afectado y también las regiones fronterizas en los estados vecinos. Libia es una puerta hacia Europa y parte del corredor Este-Oeste (y viceversa). En algunas zonas las milicias luchan por el control de rutas y un mercado emergente de servicios de protección. Siria es un mercado para las armas y para el tráfico de bienes, comida, medicinas y personas.

En los países del Golfo Pérsico crece el consumo de drogas ilegales (constituyen el 60% del consumo global de metanfetaminas y crece el de heroína y cocaína). Estos productos llegan a través de los puntos más débiles y con menos control, lo que añade vulnerabilidad a estados como Libia y Egipto.

Ciertas misiones internacionales de paz se enfrentan a nuevos retos. La doble misión de Francia y la ONU en Mali es un caso emblemático. Aquí se mezclan los conflictos locales, el crimen organizado y el terrorismo. La mayoría de estas misiones no incluyen en su mandato analizar (y mucho menos abordar) las economías ilegales y sus actores, proporcionar alternativas a las comunidades o abordar la corrupción.

Se dispara el consumo de sustancias psicoactivas, incluyendo anfetaminas: son baratas, muy adictivas y fáciles de fabricar. El consumo está en alza en Extremo Oriente y el Golfo Pérsico. Pero el nuevo mercado se espera que sea África, por donde ya pasan rutas importantes y con una incipiente producción en países como Nigeria.

La piratería no puede considerarse ya un asunto exclusivamente somalí. Ha crecido, y se espera que lo haga más, en el Golfo de Guinea y Asia oriental. Los puntos clave: zonas costeras densamente pobladas, donde hay disponibilidad de armas, pocas oportunidades económicas y escaso control estatal.

Pese a las regulaciones internacionales y nacionales, y a los esfuerzos que hacen muchos países, la caza furtiva y tráfico en especies salvajes (sobre todo aquellas muy demandadas en mercados que pueden pagarlas, como rinoceronte o elefantes) continúa beneficiando al crimen organizado. De paso, ponen en peligro algunas de las especies más amenazadas de extinción.

Tras décadas de estrategias punitivas y enfoques duros, en América Latina han comenzado a probarse dos nuevas estrategias, cuyos primeros resultados podrían verse en 2014. 1) Las tasas de violencia y homicidios, debidas a las guerras territoriales entre bandas, han llevado a El Salvador y Honduras a negociar una tregua con éstas buscando reducir los niveles de violencia. 2) Uruguay (como los estados de Washington y Colorado) ha legalizado el uso recreativo de marihuana.

Si te interesan estas tendencias, aquí está el informe completo de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado.

También de la Coalición, recomiendo este estudio sobre el papel de redes económicas ilegales en la actual situación en Mali, y el reto para la misión internacional (enero de 2014).

Y para ver un ejemplo de cómo estos temas se están incorporando a la agenda de paz y seguridad, este informe de James Cockayne, Strengthening Mediation to Deal with Criminal Agendas, Centre for Humanitarian Dialogue, Oslo Forum, 2013.

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