Narcotráfico y Crimen Organizado: Presentación y debate en La Casa Encendida

El próximo lunes 24 de noviembre, a las 19h, presentaremos el libro Narcotráfico y Crimen Organizado en La Casa Encendida (Madrid).

Participan en el acto:

  • Mabel González Bustelo, autora del libro
  • Hernando Valencia Villa, jurista colombiano, experto en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los Conflictos Armados y en justicia penal internacional
  • Alejandro Gutiérrez, periodista mexicano experto en narcotráfico, corresponsal de la revista Proceso

Cuándo: Lunes 24 de noviembre, a las 19h

Dónde: Auditorio de La Casa Encendida (Planta Sótano), Ronda de Valencia 2, Madrid.

Más información y cómo llegar: http://www.lacasaencendida.es/es/como-llegar-y-horarios

Organizan: Icaria Editorial, IECAH, La Casa Encendida

¿Sabías que…?

EE UU ha gastado más de un billón de dólares desde que, hace cuatro décadas, el presidente Nixon declaró la guerra contra las drogas.

América Latina es la región más afectada por su papel en el comercio mundial de cocaína y su cercanía a Estados Unidos, el principal mercado consumidor.

Desde que México lanzó en 2006 su contra las drogas, con apoyo de EE UU, han muerto al menos 70.000 personas. Esta cifra multiplica por diez todas las bajas de las coaliciones internacionales en Afganistán e Irak.

El estado mexicano ha reconocido un mínimo de 26.000 desaparecidos en este periodo, casi nueve veces más que en el Chile de Pinochet.

 EE UU se ha gastado más de 9.000 millones de dólares desde el año 2000 para erradicar la cocaína en Colombia. Sin embargo este país aún produce la mitad del total mundial.

La guerra contra las drogas interfiere en el proceso de paz en Colombia. La mayor parte del Secretariado de las FARC que negocia en La Habana tiene cargos por drogas en EE UU, y órdenes de extradición activas.

El libro:

Narcotráfico y crimen organizado: ¿Hay alternativas?

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Las drogas ilegales, y las políticas nacionales e internacionales para combatirlas, tienen impactos graves en términos de paz y seguridad. Este libro muestra cómo se ha construido el consenso global para prohibir ciertas drogas y cómo EE UU lleva a cabo su “guerra contra las drogas”, especialmente en América Latina, con un enfoque basado en la militarización que ha generado violencia y violaciones de los derechos humanos.

La fumigación de millones de hectáreas en Colombia y las decenas de miles de muertos en México no han logrado frenar la producción y tráfico de drogas ilegales. El análisis de ambos países muestra un mercado ilegal con una capacidad de adaptación asombrosa. La fragmentación de los antiguos cárteles y la reacción a las presiones externas ha llevado a una reconfiguración de las estructuras y operaciones.

Los grandes capos ya no existen. Quienes dominan hoy el negocio de las drogas son grupos descentralizados y organizados como la red  2.0.

La prohibición convierte a las drogas en un mercado muy lucrativo y, por tanto, permanente, del que obtienen beneficios tanto actores ilegales como legales.

El Norte tiene un papel crucial en este negocio: no solo son sus mercados los que impulsan la producción y el tráfico, sino que aquí se queda la mayor parte de los beneficios. Este libro también analiza algunas propuestas que ahora surgen sobre una nueva política global de drogas.

Más información: Icaria Editorial

Arc de Sant Cristòfol, 11-23 | 08003  Barcelona |  Tel. 93 3011723  |  premsa@icariaeditorial.com

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Una película recomendable: Cocaine Unwrapped

Ya hemos hablado antes aquí de la guerra contra las drogas, de los debates que la cuestionan cada vez más, y de algunos cambios que se van produciendo en las políticas de drogas.

Estos debates adoptan muchos formatos y uno de ellos es el cine documental. Hay últimamente una serie de interesantes películas y documentales informativos que abordan este tema desde diferentes planteamientos y puntos de vista.

En The House I Live In, Eugene Jarecki aborda el impacto de esta guerra en EE UU, donde se ceba con las minorías raciales y más en general con la población pobre. Esta película ganó el premio especial del jurado en el Festival de Sundance (2012). Breaking the Taboo forma parte de una campaña para apoyar las posiciones de la Comisión Global sobre Políticas de Drogas. Narrada por Morgan Freeman, entrevista a ex presidentes como Jimmy Carter y Bill Clinton. Se puede ver o comprar en iTunes.

La que me ocupa ahora es Cocaine Unwrapped (Rachel Seifert, 2011), que trata la guerra contra las drogas en América Latina con sus múltiples caras. El campesino colombiano que narra cómo gracias a unas plantas de coca (fumigadas otra vez en ese momento) ha logrado salir adelante y evitar unirse a la guerrilla. Los representantes de los cocaleros en Bolivia explicando el sistema puesto en marcha por el gobierno de Evo Morales para respetar los usos tradicionales y culturales de la hoja de coca. La guerra de Calderón en México, y la desesperanza en las calles de Baltimore, que sonará sin duda a los seguidores de The Wire.

Se puede ver en español e inglés, y ésta es la reseña que he escrito sobre ella en Global Policy (publicada el 18 de septiembre).

Espero que os guste y os animo a verla.

¿Hacia una nueva política de drogas en EE UU?

Esta semana se han producido dos eventos importantes, que podrían señalar el inicio de un nuevo enfoque en la lucha contra las drogas dentro de EE UU.

El pasado lunes, una jueza de Nueva York sentenció que la política del Departamento de Policía, de parar y registrar indiscriminadamente a personas en la calle en busca de drogas, viola la Constitución del país ya que afecta de forma desproporcionada a poblaciones negras e hispanas. La táctica, asegura, se ha usado 4,4 millones de veces entre 2004 y 2012 y, en el 80% de los casos, las personas registradas eran hispanos y negros.

Afirma la jueza Scheindlin que “los más altos oficiales de la ciudad han cerrado los ojos a la evidencia de que la policía utiliza esta política de una forma discriminatoria en términos raciales”. Su sentencia confirma que para los delitos de drogas menos graves y no violentos, relacionados sobre todo con la marihuana, la polítia tiene un sesgo racial y afecta de forma indiscriminada a las minorías.

Por otra parte, el fiscal general Eric Holder ha anunciado el final de las penas de prisión obligatorias a nivel federal para delitos de drogas no violentos y de pequeña escala. Estas penas mínimas obligatorias afectan especialmente a la posesión de marihuana y contribuyen a cargar aún más un sistema de prisiones ya desbordado. 

El FBI reconoce que, en 2011, se produjo un arresto relacionado con la marihuana cada 42 segundos en el país, con 750.000 arrestos en total. Al año siguiente la cifra bajó a la mitad, pero sigue siendo muy superior a otras relacionadas con cocaína y otras drogas.

Eric Holder anunció la nueva política en un encuentro de la Asociación de Abogados en San Francisco, señalando que la cárcel “debería usarse para rehabilitar, y no sólo para castigar, almacenar y olvidar”. También señaló que las penas mínimas obligatorias le costó al gobierno 80.000 millones de dólares solamente en 2010.  

Aunque ambas iniciativas son moderadas y no cambios radicales (y ya han sido criticadas por insuficientes), podrían dar como resultado una bajada en las tasas de población carcelaria y sentencias menores para delitos leves.

Ya he hablado antes en este blog de la guerra contra las drogas. Sin embargo, sólo se abordaron algunas dimensiones internacionales de la “guerra”, y no la forma en que se libra dentro del territorio estadounidense. El enfoque de mano dura es también verdad aquí. Una política basada en un enfoque muy duro de aplicación de la ley ha dado como resultado la tasa de población encarcelada más alta del mundo, mucha de ella por delitos no graves relacionados con drogas, y especialmente cuando se trata de minorías raciales. Las políticas de prevención del consumo a través de la educación, y de salud pública, han recibido mucha menos atención y recursos.

La Administración Obama anunció, ya en 2009, un nuevo enfoque en la política antidrogas. La intención era buena, aunque los cambios no han sido ambiciosos, especialmente en el ámbito internacional. Estas iniciativas significan un cambio, sea o no suficiente. Veamos cuáles son los resultados.

La guerra contra las drogas

Las drogas ilegales y sus diferentes “mezclas” con los conflictos y la violencia son una fuente de inseguridad en muchos lugares. Pero las drogas ilegales tienen muchas facetas en un negocio que se caracteriza, por encima de todo, por su alcance global.

Para visualizar el alcance de este fenómeno son útiles estos mapas de la oficina de la ONU contra las drogas y el crimen (UNODC):

Rutas globales de la heroína

Rutas globales de la cocaína

Pequeños campesinos privados de alternativas viables cultivan opio o coca desde Asia a los Andes, como forma de sobrevivir. Grupos del crimen organizado se encargan de la transformación y procesado de esos productos y la logística que permite colocarlos en los mercados más pudientes. Por el camino, en ocasiones también financian a grupos armados. Y allí donde llegan pueden suponer un problema de seguridad pública, pero más a menudo incluso de educación preventiva y salud.

La guerra contra las drogas ha planteado problemas adicionales. Algunos de sus pilares son la erradicación forzosa de cultivos (y en mucha menor medida, consensuada), el despliegue de fuerzas policiales y militares para desmantelar los cárteles y cerrar las rutas, y en zonas como América Latina la extradición a EE UU. Sus éxitos son parciales, pero en los cuarenta años que lleva en marcha no ha logrado detener el flujo continuo de drogas por todo el mundo. Eso sí, ha causado violaciones de los derechos humanos e impactos graves en la seguridad y el desarrollo.

Si quieres saber más, en este enlace encontrarás un artículo mío reciente al respecto, publicado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).

En una simulación sobre “The Emergent Progressive Era” que hemos conducido recientemente en WIKISTRAT, este escenario plantea cómo sería el proceso que podría llevar a poner fin a la guerra contra las drogas.

Y para terminar este documental, de Rachel Seifert, ofrece una vista panorámica de la cocaína y de la guerra contra ella: Cocaína, una historia entre líneas (2011)