Mi muy particular visión del año 2013

Estas fechas siempre son apropiadas para hacer balance. Este post no pretende tanto, por supuesto. Sólo recordar brevemente algunos acontecimientos y tendencias que han marcado la agenda de la paz y la seguridad en 2013.

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Primaveras árabes en retirada

El caso más evidente es la cruel guerra de Siria, que comenzó con protestas pacíficas para reclamar apertura y ha derivado en un conflicto complejo y sin perspectivas de final. Cuando tantos actores nacionales, regionales e internacionales buscan sólo defender sus intereses, quien queda al margen es la población, que sufre una de las peores crisis humanitarias del mundo. Una consecuencia indeseable es que ahora los grupos yihadistas, algunos cercanos a Al Qaeda, han ganado fuerza entre la oposición armada al régimen. ¿Era ésta la alternativa democrática que se buscaba?

En Egipto, el día de Navidad el gobierno militar surgido del golpe incluyó a los Hermanos Musulmanes como organización terrorista. La persecución ya ha comenzado. Esto no presagia nada bueno para el futuro, si se piensa en el precedente de la guerra civil argelina en los años noventa (y en el propio pasado de Egipto).

Las estrategias geopolíticas y la competencia económica por los recursos naturales se intensifican

Y aquí entra la competencia entre grandes potencias por recursos como petróleo y gas (y oleoductos y gasoductos) que tanto influye en Oriente Medio y Asia Central. La competencia por los recursos africanos sólo ha comenzado pero está escalando.

Pero también la carrera por ver quién es el primero en poner su bandera (y sus plataformas petroleras) en el Ártico. Con las tendencias del calentamiento global el Ártico podría abrirse a rutas comerciales, y a la explotación de las inmensas reservas que (se cree) alberga de petróleo, gas y minerales.

La declaración china de una Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) sobre territorios del mar de China Oriental tiene la misma función de asegurar recursos en disputa, en territorios que también reclama Japón.

Desde Mongolia a Myanmar y Colombia, entre muchos otros, la minería entra con una fuerza destructiva para extraer recursos de exportación, en muchos casos sin consideraciones medioambientales ni con los derechos de quienes pueblan los territorios, y generando a su paso fuertes conflictos sociales.

En casos como la RDC, la competencia por esos recursos se hace mediante la guerra.

Las crisis olvidadas siguen ahí

Más allá de los titulares, que incluso olvidan a Irak a los diez años de su invasión en la lucha frenética por cubrir la actualidad, unos 60 países en el mundo afrontan diferentes grados de tensiones y violencia, en torno a 35 de ellos en guerras abiertas. En 2013, la violencia se ha intensificado en la República Centroafricana, donde crecen los temores a que se cometan atrocidades a gran escala. De momento ya hay medio millón de desplazados y millones de personas necesitan ayuda internacional. Mientras Sudán del Sur, el país más joven del mundo, parece derivar también hacia la violencia.

En la ya casi eterna guerra del este de la RDC el año ha sido intenso. Por primera vez una misión de la ONU (la MONUSCO, presente en el país) se ha dotado con una fuerza de intervención para frenar las atrocidades contra civiles usando todos los medios necesarios. Es un paso adelante en el concepto de peace enforcement, que la comunidad internacional ha dudado mucho en dar y que tiene sus riesgos.

La escalada de las otras violencias

Un caso paradójico se da en América Latina, sin conflictos armados excepto en Colombia pero asolada por la desigualdad y por la violencia e inseguridad. Una combinación de delincuencia común, conflictos sociales y delitos de eje transnacional se combinan para dar lugar a un continente cuyas tasas de violencia, especialmente en algunos países, desafían las nociones tradicionales de paz y guerra. Altos niveles de desigualdad combinados con urbanización acelerada, desestructuración familiar y social, proliferación de armas y drogas, se combinan con la falta de respuesta de los estados, tanto para garantizar oportunidades como para construir sistemas de justicia eficaces y equitativos.

En algunos casos, es el narcotráfico y la lucha contra él quienes contribuyen a crear o agravar la violencia. México es un caso claro. A pesar de que prometió cambios de estrategia, el presidente Peña Nieto ha seguido básicamente la misma que Calderón. Aunque ya no alcance titulares, la violencia continúa. Y se extiende: África occidental, convertida en nueva ruta privilegiada hacia Europa, es testigo del crecimiento de grupos vinculados al narcotráfico (y en muchos casos, conectados con los estados) que desafían a unos estados incapaces de hacer frente. Cuando esas drogas suben hacia el Norte, pues su destino es Europa, también financian a Al Qaeda del Magreb y otros grupos ilegales. Esos inmensos flujos de dinero ilegal, y la cantidad de armas que salen de Libia desde que cayó el régimen de Gadafi, están desestabilizando todo el Sahel.

Y también hubo oportunidades

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El día 2 de abril de 2013 se firmó el Tratado sobre Comercio de Armas, que hoy han firmado ya 115 países y ratificado 9. Es la culminación de años de negociaciones, y será ley internacional poco después de que cincuenta estados lo hayan ratificado. Y es un ejemplo de cuestiones concretas que permiten avanzar hacia la paz, en lugar de seguir inundando de armas a terceros países que en muchos casos necesitan apoyo diplomático para resolver la violencia, no más armas descontroladas en su territorio.

Al mismo tiempo, la ONU mantiene desplegados a más de 95.000 efectivos procedentes de más de 100 países en conflictos por todo el mundo. Puede resultar un poco sorprendente (o no tanto) pero no son los países poderosos los que más aportan a este esfuerzo internacional. Si quieres ver con detalle las contribuciones, zonas de despliegue y otros datos, te recomiendo esta página.

En enero, el Consejo de Seguridad mostró su apoyo unánime a la Resolución 2086, la primera en más de una década que contempla el mantenimiento de la paz como algo que va más allá del monitoreo de alto el fuego y conversaciones de paz, para integrar elementos de construcción de la paz, prevención de futuros conflictos y apoyo al desarrollo.

En otros niveles también ha habido buenas noticias. La elección de Hasan Rohani en las elecciones iraníes y un cierto acercamiento de posiciones entre EE UU e Irán sobre la cuestión siria lograron lo imposible: un acuerdo, aunque parcial y limitado, para resolver la crisis del programa nuclear. Ahora hay seis meses para que cada parte cumpla, y se pueda llegar a un acuerdo definitivo.

Colombia continúa en un proceso de negociaciones de paz entre el gobierno y las FARC. Difícil y complejo, sin embargo ya se ha llegado a acuerdo en los dos primeros puntos: cómo abordar la cuestión de la tierra (sin duda el más difícil de la negociación) y los modelos de participación política para una Colombia posconflicto. No es poco, para una guerra que dura décadas. El proceso aún encontrará dificultades, pero sigue en marcha.

En resumen, el panorama del año 2013 muestra algunas tendencias que pueden extraerse de lo anterior:

  • Un mundo multipolar, con equilibrios de poder en cambio, alianzas no permanentes, e instancias de competencia y cooperación.
  • Instituciones multilaterales, como la ONU, que sufren una doble crisis de representación y de eficacia (reciben más demandas de las que pueden atender).
  • Nuevos balances de poder entre actores estatales y no estatales, y un papel creciente de estos últimos en asuntos de paz y seguridad.
  • Nuevas formas de violencia, inestabilidad y fallos del estado, a veces vinculadas a economías ilegales y tráficos internacionales, en otras ligadas a cuestiones étnicas, de religión o raza (y a veces, una mezcla de todo ello).
  • La geopolítica sigue estando muy presente, como se ve de forma concreta en el caso sirio, y más amplia en la competencia por recursos.
  • Por último, las crisis del año 2013 muestran una vez más los vínculos entre seguridad, desarrollo, clima y cuestiones humanitarias.
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Siria (3 de 3): Juegos geopolíticos

 

Las protestas comenzaron en la primavera de 2011 como manifestaciones pacíficas para reclamar apertura y reformas democráticas. Influidas por acontecimientos similares en otros países de la región en el marco de la llamada “primavera árabe”, y al igual que pasó en algunos de ellos, pronto el ejército y milicias pro-gubernamentales respondieron con represión y violencia. El presidente Assad anunció reformas limitadas pero la violencia creció y no ha dejado de hacerlo hasta hoy.

No se pueden comprender los acontecimientos sin tener en cuenta la trama de intereses y agendas regionales e internacionales que aquí confluyen y que están influyendo sobre el curso de los acontecimientos. Siria es el escenario de juegos geopolíticos que lo han transformado en una guerra interpuesta similar a las de la Guerra Fría. Los intereses externos han convertido esta crisis en un juego de “suma cero” donde cada actor lucha por sus intereses estratégicos y contribuye con apoyo diplomático, financiero e incluso militar a alimentar el conflicto y polarizar a todas las partes. 

graphic_1378382738Syrian Needs Analysis Project: Mapa del conflicto, agosto de 2013

Dada la complejidad de los intereses en juego no pretendo reflejarlos todos en esta entrada. Ésta es sólo una aproximación, breve, que sólo pretende ofrecer una primera mirada a esos actores internos y externos y sus agendas. Al final hay una lista de documentos oficiales sobre el conflicto que quizá sean de utilidad.

ACTORES LOCALES

El régimen y su presidente, Bashar el-Assad

Accedió al poder en 2000 para suceder a su padre, que había gobernado durante treinta años. Comandante del ejército y presidente del Partido Baaz, algunos sectores tenían expectativas en su talante reformista y en que pondría en marcha reformas democráticas.

El régimen de los Assad es autocrático y secular y ha mantenido el papel estratégico de este país en la región a través de alianzas con Irán, con Hamás en Palestina y con Hezbolá en Líbano. Políticamente represivo ha sido, sin embargo, tolerante en términos religiosos, en un país tradicionalmente laico. Aunque la familia el-Assad pertenece a la minoría alauí, la apoyan otras minorías religiosas y partes importantes de las clases medias urbanas, así como del ejército, el sector público, algunos sectores económicos y los sindicatos.

Los factores religiosos, en gran medida ausentes al inicio del conflicto, han ido ganando importancia debido a varias cuestiones, principalmente la composición actual de varios grupos rebeldes y de parte de la oposición y los apoyos exteriores.

Actualmente, muchos sirios se enfrentan a la contradicción de tener que elegir entre un régimen cerrado y una oposición polarizada y dividida, mientras sufren una gravísima crisis humanitaria y una situación económica desastrosa.

La oposición

Los grupos de oposición (armados y no armados) están muy lejos de tener una opinión común sobre el futuro político del país. Hay rivalidades de todo tipo: entre líderes locales y exiliados; entre comandantes de diferentes grupos que luchan en territorio sirio, y entre aquellos que buscan una solución intermedia con el régimen y los que no cesarán hasta derribar toda su estructura. Los activistas laicos e islamistas mantienen sus desacuerdos, mientras grupos kurdos buscan ampliar el grado de autonomía para esta minoría y facciones armadas yihadistas ganan fuerza a través de su brutalidad en el combate.

Ha habido varios intentos de crear una oposición unida, algunos apoyados desde el exterior. El Consejo Nacional Sirio se creó en 2011 en Turquía e incluye a diversos grupos, la mayoría ligados ideológicamente a la Hermandad Musulmana. En noviembre de 2012, EE UU y otros países apoyaron la creación de la Coalición Nacional de la Oposición y las Fuerzas Revolucionarias, un “paraguas” de grupos diversos que buscan el final del régimen mediante la lucha política y armada, y que aspira a convertirse en gobierno de transición cuando colapse. Reconocidos por el Consejo de Cooperación del Golfo, la Liga Árabe (excepto Irak, Argelia y Líbano) y países de la OTAN como Francia, EE UU, Reino Unido y Turquía. 

El Ejército Libre Sirio es el principal grupo armado. Nació en 2011 y cuenta con alrededor de 100.000 combatientes. Inicialmente formado por desertores del ejército, luego se unieron civiles y milicias locales, aunque sigue siendo una coalición dispersa de milicias sin estructura unificada ni ideología coherente.

El Frente Al Nusra hizo su aparición a comienzos de 2012. Aunque siguen siendo minoritarios entre la oposición, incluyen a grupos militantes islamistas y combatientes extranjeros. Tiene vínculos con Al Qaeda en Irak y recluta en Siria y en el extranjero para luchar por un estado islámico. Incluidos por el Departamento de Estado de EE UU en la lista de grupos terroristas a finales de 2012, su brutalidad ha tenido el efecto general de agravar la violencia de todas las partes.

Un número indeterminado de milicias kurdas comenzaron a controlar ciudades y pueblos de mayoría kurda en el norte y este del país, elevando la tensión con el vecino gobierno turco. Recientemente se han enfrentado abiertamente con los grupos de orientación yihadista.

ACTORES EXTERNOS

EE UU, Reino Unido y Francia

EE UU ha considerado a Siria desde su independencia como una amenaza para sus intereses estratégicos. Ya en los años cuarenta Siria apoyó la causa palestina, luego libró tres guerras contra Israel y ha mantenido abierta la tensión sobre la cuestión de los Altos del Golán. El apoyo recibido de la Unión Soviética dio una nueva dimensión a esta rivalidad, que más recientemente se ha manifestado con la alianza de Siria y los principales enemigos de EE UU en la región: Irán, Hezbolá y Hamás. En círculos políticos estadounidenses hace mucho que se considera a Siria una amenaza para los intereses estratégicos de este país. Aquí lo explica The Economist y aquí, de forma aún más clara, la Hoover Institution.

Los intereses geopolíticos actuales y las razones históricas se mezclan de forma aún más acusada en los casos de Francia y el Reino Unido (los dos fueron potencias coloniales en el actual territorio sirio). Ambos comparten con EE UU la defensa de los intereses occidentales en Oriente Medio, la competencia con Rusia y China y ahora su intención de reemplazar al gobierno sirio por uno más favorable a sus intereses (algo que también serviría para debilitar a Irán). Para el Reino Unido hay que añadir su “alianza estratégica” con EE UU y Francia persigue intereses de largo plazo y mejorar su imagen internacional.

En mayo de 2013, ambos presionaron en la UE para relajar el embargo de armas sobre Siria y así abrir las oportunidades de proporcionar armas a los rebeldes.

Rusia

Uno de los más importantes apoyos del gobierno sirio, tiene aquí intereses estratégicos y comerciales, en algunos casos desde la época soviética. El enfrentamiento sirio con Occidente desde su independencia le llevó a buscar (y obtener) apoyo de Moscú. Hoy, Rusia exporta armas a este país y tiene vínculos comerciales importantes. El puerto de Tartús en Siria es su única base naval permanente en el Mediterráneo. La defensa del régimen sirio en oposición a Occidente es también parte de un principio más general de no injerencia que sirve a sus propios intereses internos.

Rusia apoyó el plan de paz conjunto del enviado de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, como una forma de alcanzar un acuerdo político. Ha explorado también otras opciones y finalmente ha llegado a un acuerdo con EE UU sobre el arsenal químico sirio.

China

China se ha unido a Rusia para bloquear resoluciones críticas sobre el gobierno sirio en el Consejo de Seguridad de la ONU y ha sido crítico sobre la posibilidad de un ataque militar. Aunque no se juega intereses estratégicos, su postura puede obedecer a una mezcla de razones: una política exterior más asertiva; preocupación por el componente islamista de parte de los rebeldes; enfado por los eventos en Libia (donde la intervención de la OTAN fue mucho más lejos de lo que se había autorizado inicialmente) y una preocupación compartida con Rusia sobre la excesiva injerencia occidental en Oriente Medio.

Turquía

Turquía mantuvo relaciones pacíficas pero distantes con el gobierno sirio durante años y cuando comenzaron las protestas trató de influir para que se iniciaran reformas. Sin embargo, desde el inicio del conflicto abierto ha sido uno de los mayores críticos del gobierno sirio. A Turquía le afecta de forma seria la violencia en su frontera y el Parlamento autorizó una acción militar transfronteriza para frenarla a principios de 2012. En este país se encuentran refugiados políticos sirios y algunos de los grupos políticos y armados de oposición, especialmente los más ligados a la Hermandad Musulmana. Otro factor de preocupación para Ankara es cómo evolucione la situación de las minorías kurdas en Siria. La opinión pública es contraria a la injerencia en los asuntos del país vecino.

Arabia Saudí 

Durante años Arabia Saudí ha rivalizado con el gobierno sirio por el poder regional. Ha sido muy activo promoviendo y apoyando la acción militar contra el régimen y proporciona apoyo a grupos de oposición, especialmente los salafistas. Irán es su mayor enemigo y competencia por la hegemonía política en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, y su objetivo es romper la alianza de este país con Siria para debilitarlo.

También los enfrenta el apoyo sirio a Hamás, mientras Arabia Saudí apoya a Fatah y aquellos otros que son favorables a un acuerdo de paz con Israel. Finalmente el régimen saudí se ha auto-nombrado defensor de los suníes en el mundo musulmán frente a los chiíes (que gobiernan siria, son mayoría en Irán y también una importante minoría en este país), en una rivalidad en la que se mezclan la religión, la política y el poder.

Qatar

Es el principal proveedor de armas para los rebeldes, a los que se cree que ha proporcionado entre 1.000 y 3.000 millones de dólares en apoyo financiero. Su apoyo indiscriminado a cualquiera que parezca tener posibilidades de derrotar al gobierno ha contribuido a minar la credibilidad de la oposición y a fragmentarla. Grupos yihadistas han aprovechado este fácil acceso a armas y dinero para hacer su aparición en el escenario sirio. Su rivalidad con Arabia Saudí, que se expresa en muchos terrenos y especialmente en este conflicto, se basa en sus distintas experiencias históricas con los Hermanos Musulmanes y sus diferentes reacciones ante la ola de protestas desatada en 2011 en el mundo árabe.

Israel

Su enfrentamiento con Siria viene de la creación de ambos países en los años cuarenta, cuando la Siria independiente apoyó la causa palestina y libró tres guerras con Israel, que mantiene actualmente el control sobre los Altos del Golán. Siria ha mantenido la confrontación con Israel hasta la actualidad, si no con el enfrentamiento directo sí con su apoyo a Hezbolá y Hamás. Había expectativas de que Israel pudiera por tanto beneficiarse de la caída del gobierno de los al-Assad, pero tanto la composición actual como la orientación ideológica de parte de la oposición hacen ese futuro muy incierto.

El ejército israelí ha analizado la posibilidad de incursiones limitadas en la frontera con Siria para crear un área de seguridad y evitar que los bombardeos puedan alcanzar su territorio. A principios de 2013, cuando los enfrentamientos entre ejército y oposición alcanzaron su frontera, Israel respondió con un ataque aéreo.

Líbano

Las divisiones internas del país se reflejan en sus posiciones con respecto a la crisis siria, que tiene un impacto potencial muy importante aquí. La mayoría chií, en su mayor parte representada por Hezbolá, tiene en al-Assad a su más cercano aliado, mientras parte de la población suní simpatizaría con los rebeldes y los cristianos estarían divididos. Debido al sistema político libanés (donde las posiciones de poder se reparten entre los tres principales grupos religiosos) la evolución en Siria tiene alta capacidad de alterar los equilibrios políticos libaneses. 

El norte del país ha asistido a la llegada de refugiados, desertores y miembros de grupos rebeldes. A veces, como en la ciudad de Trípoli, ha habido tensiones entre los suníes y la minoría alauí pro-Assad, que también han tenido eco en el sur. Pero la mayoría de los suníes libaneses son laicos y sólo algunos extremistas se han unido a la lucha en Siria. El ejército permanece neutral.

Jordania

Ha recibido medio millón de refugiados sirios. El gobierno ha reclamado una solución política, aunque se cree que también ha proporcionado armas a algún grupo rebelde al principio de 2013. Teme que el conflicto se desborde y desestabilice su territorio y, cuando se planteó el ataque internacional, el gobierno respaldó una intervención limitada si se probaba el uso de armas químicas por el régimen (aunque limitada a los arsenales). Su posición es difícil y trata especialmente de mantener sus equilibrios de poder, internos y externos, a salvo de esta crisis.

Irán

Irán ha sido el principal aliado regional de Siria durante mucho tiempo debido a sus múltiples intereses comunes: el apoyo a Hamás en Palestina, a Hezbolá en Líbano y la percepción de Israel como enemigo común, así como su búsqueda de una posición de poder en la región. Cuando EE UU invadió Irak en 2003, tanto Siria como Irán buscaron evitar un gobierno pro-occidental en Bagdad. Irán desarrolló una intensa relación con los partidos políticos chiíes y después con el gobierno iraquí.

Egipto

La inestable situación política interna ha impactado en sus alianzas regionales. El gobierno de Mohamed Morsi se opuso al régimen sirio, cortó relaciones con el país e hizo un llamamiento a establecer una zona de exclusión aérea (hay que recordar el papel de la Hermandad Musulmana entre los rebeldes sirios). Después del golpe militar que en agosto depuso al gobierno, las actuales autoridades de El Cairo rechazan apoyar a ningún grupo rebelde y se manifestaron contra una intervención sin autorización de la ONU. La cambiante posición egipcia es, por tanto, resultado de su política interna.

La ONU

La ONU hace un seguimiento de la situación en Siria, ha desplegado enviados de paz e inspectores de desarme y sus agencias humanitarias juegan un importantísimo papel en la crisis. El Consejo de Seguridad no ha logrado ponerse de acuerdo sobre la forma de frenar la violencia debido a los intereses divergentes de sus cinco miembros permanentes (China, Francia, EE UU, Reino Unido y Rusia).

El ex secretario general Kofi Annan fue nombrado Enviado de Paz de la ONU y la Liga Árabe y presentó un plan de paz en mayo de 2012. La propuesta incluía varios elementos: un proceso político liderado por los propios sirios; el cese de la violencia por todas las partes, supervisado por la ONU; permitir la llegada sin restricciones de ayuda humanitaria; intensificar la liberación de personas detenidas arbitrariamente; acceso a todo el país para los periodistas y respeto a los derechos de asociación y manifestación.

El plan se presentó en marzo de 2012 y en abril hubo un alto el fuego. La ONU desplegó una misión en Siria, pero le faltó liderazgo sobre las partes y el acuerdo se rompió muy pronto. Se trataba de un intento de compromiso político para estabilizar la situación y permitir a los sirios avanzar en negociaciones políticas. Pero quizá llegó demasiado tarde, ya que para 2012 la polarización era demasiado alta como para permitir acuerdos.

Una reflexión final. ¿Es éste un conflicto religioso?

De acuerdo a muchos expertos la respuesta es no… al principio. Lo que estaba en juego era la supervivencia del régimen. Pero la cuestión es que algunas minorías y colectivos religiosos lo apoyaban más que otros y esto influyó en los alineamientos. El factor religioso ha contribuido y se ha utilizado para alimentar la intolerancia por varias partes del conflicto en este país antes predominantemente laico.

La emergencia entre los rebeldes de milicias salafistas (tanto sirias como extranjeras) e incluso de grupos ligados a Al Qaeda, han polarizado las posturas hasta el extremo. Los papeles de Arabia Saudí e Irán son relevantes ya que explotan el factor divisivo suní-chií, lo que sólo añade complejidad adicional. Actualmente es imprescindible tener en cuenta los factores religiosos.

Se explica bien en este artículo: “Ésta no es una lucha puramente ni mayoritariamente por el Islam; es una guerra por el futuro de Oriente Medio. Desafortunadamente, toda la retórica sobre guerra sectaria se está volviendo muy rápido una profecía auto-cumplida”.

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Puede resultar una conclusión triste y poco esperanzada para esta serie de entradas. Pero después de revisar la situación humanitaria, las posibilidades (y algunas razones detrás) de un ataque militar y el complejo juego de intereses que está sobre la mesa, la principal cuestión que viene a la mente es: ¿Quién se preocupa por la población siria?

 

Algunos documentos oficiales

 

U.S. Government: Assessment of Syria’s Use of Chemical Weapons on August 21, 2013, The White House.

Statement by Secretary of State Kerry on Syria, August 30, 2013

Statement by President Obama on Syria, August 31, 2013

U.S. Senate Committee on Foreign Relations: “Hearing: The Authorization of Use of Force in Syria,” September 3, 2013

Draft Senate Resolution Authorizing Syria Strike, September 4, 2013

House Committee of Foreign Affairs: “Hearing: Syria: Weighing the Obama Administration’s Response,” September 4, 2013

Letter from the Chairman of the Joint Intelligence Committee (JIC) about reported chemical weapons use in Syria, Cabinet Office, United Kingdom, August 29, 2013

French National Executive Summary of Declassified Intelligence, September 2, 2013

France: Synthesis of declassified national intelligence on Syrian chemical program, past uses and 21 August attack

UK: Position on the legality of military action

UK: Joint Intelligence Organization’s assessment of allegations