De nuevo en Irak

El miércoles Barack Obama anunció la nueva estrategia antiterrorista de EEUU para luchar contra el Estado Islámico (también llamado ISIS, e ISIL), el grupo suní radical que ha ganado importantes territorios en Irak y Siria.

Talking Points Memo caía en la cuenta de que es el cuarto presidente estadounidense que se dirige al país en horario de prime time para hablar sobre Irak. Todos ellos anunciaron acciones militares.

La estrategia contra el Estado Islámico tiene varios elementos. Primero, la expansión de la campaña de bombardeos que comenzó en el norte de Irak al resto del país y Siria. Segundo, el apoyo político, junto con entrenamiento militar y armas, a aliados locales como el ejército iraquí, tropas kurdas y rebeldes sirios “moderados”. Tercero, una coalición internacional que dote de legitimidad a esta campaña. Todo ello, mientras se evita la participación militar directa sobre el terreno (no boots on the ground) y cualquier tipo de alianza con Irán y Siria.

Esta administración estadounidense ha virado su posición estratégica sobre este grupo en cuestión de meses, debido a sus avances territoriales (incluyendo el control de Faluya y Mosul) y el establecimiento de un califato el 29 de junio. Y debido, por supuesto, a la violencia contra civiles y el asesinato de periodistas masivamente difundido a través de redes sociales. Este vídeo de Vox analiza esta evolución tomando las palabras del propio Obama: de una broma a la guerra en nueve meses.

Este es el territorio controlado por el Estado Islámico o con una presencia sustancial de este grupo a 10 de septiembre, según el Institute for the Study of War.

El discurso de Obama parece haber sido diseñado cuidadosamente. Pese a ello, o quizá por ello, aparecen muchas contradicciones y “flecos” sin resolver.

Spencer Ackerman, de The Guardian, ha hecho un trabajo excelente en su versión comentada. Juan Cole, de la Universidad de Michigan y autor del blog Informed Comment, atribuye esas inconsistencias a la política interna estadounidense: “(El presidente) fue de acá para allá intentando convencer al ala izquierda del Partido Demócrata de que no ha sido poseído por el fantasma de Dick Cheney, mientras aseguraba a una opinión pública asustadiza que hará picadillo a los terroristas que se dedican a decapitar americanos”.

Lo que hay en juego es más que retórica. Las referencias a Yemen y Somalia como ejemplos exitosos del tipo de campaña que se avecina han causado una preocupación fundada. Como dice Rosa Meneses en El Mundo, el uso de drones y asesinatos selectivos no ha debilitado a Al Qaeda sino que la ha fortalecido.

Lo que falta, de nuevo, es una estrategia política para Irak, Siria y la región. Phillis Bennis sugería una estrategia de seis pasos (ninguno de ellos basado en bombardeos) para lidiar con ISIS. El fundamento básico sería la atención a los factores sociales y políticos que facilitaron su ascenso, en especial la (mala) suerte de los suníes iraquíes después de la invasión del año 2003, la inestabilidad política y la violencia.

Mariano Aguirre, director de NOREF, señalaba en El País que “la fragmentación del Estado iraquí entre un área suní controlada por EI y sus aliados, otra chií con Bagdad en el centro, y la región kurda, parece un hecho difícil de frenar. Un pacto de descentralización y protección de las minorías entre los actores iraquíes negociado con Irán, Arabia Saudí, Turquía y Estados Unidos es tan importante como improbable de alcanzar”.

Y esto apunta a otro problema grave: los aliados. John Kerry ya ha visitado Irak, Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Egipto tratando de ganar apoyos para una campaña coordinada contra el Estado Islámico.

Arabia Saudí ha anunciado que permitirá usar su territorio para entrenar a rebeldes sirios que luchan contra ISIS. Aparte de su situación en términos de democracia y derechos humanos, este país ha tenido un papel protagonista durante años (si no décadas) en la financiación de grupos yihadistas. La secretaria de Estado Hillary Clinton afirmaba en 2009 en un cable difundido por Wikileaks que, aunque “se toman en serio la amenaza del terrorismo dentro de sus fronteras, es todo un reto persuadir a los representantes saudíes de que aborden la financiación del terrorismo desde su país como una prioridad estratégica”.

El pasado marzo, una resolución del Parlamento Europeo pedía a Arabia Saudí que mejore el control sobre la financiación de grupos militantes radicales en el extranjero (incluyendo África, Oriente Medio, Afganistán y Pakistán, entre otros) y que ponga fin a cualquier apoyo financiero, militar y político a grupos extremistas en Siria.

Un lenguaje muy duro para un aliado estratégico.

Por supuesto, también podrían analizarse Egipto, o Bahrein.

Robert Fisk, el corresponsal en Oriente Medio de The Independent y autor de La gran guerra por la civilización: La conquista de Oriente Medio, denuncia la inexistente memoria semántica institucional o nacional en Estados Unidos en lo que se refiere a esta región. ¿Recuerdan Líbano en 1983? ¿Recuerdan a Gaddafi? “Todas esas fuerzas del mal han sido derrotadas una y otra vez, y entonces -bingo- surge alguna otra fuerza del mal que derrotar”. Según él, aquí estamos otra vez, “haciendo frente a la mayor crisis en Oriente Medio desde la última mayor crisis en Oriente Medio”.

¿Veremos alguna vez a un presidente de EE UU anunciando una estrategia realmente distinta?

Éste es el vídeo con el discurso completo para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Crimen organizado en 2014: nuevo informe

La Iniciativa Global contra el Crimen Organizado (Global Initiative against Transnational Organized Crime) ha presentado su informe sobre tendencias a tener en cuenta en 2014. Este tema, que tradicionalmente se ha considerado interno y abordado con la ley y el sistema penal, va paso a paso camino de ser incluido en los principales análisis sobre tendencias globales en paz, seguridad y conflictos.

No es extraño. Muchas de estas redes tienen carácter transnacional; están involucradas en múltiples tráficos (drogas ilegales, personas, bienes y documentos falsificados, armas, productos derivados de especies en peligro, entre otros); y obtienen unos beneficios económicos que les permiten altos niveles de corrupción estatal. En ciertos países y regiones, llegan a suponer una amenaza para la gobernabilidad, la paz y la democracia.

¿Y cuáles son las tendencias previstas para 2014? Centrémonos en unas pocas, por su potencial impacto.

El crimen organizado ha aprovechado los conflictos, inestabilidad política y descontento social en algunos países del Norte de África y Oriente Medio. De Libia a Siria, hay territorios que se han incorporado a las rutas (y como mercados) de productos como drogas, armas y otros, mientras por el camino financian a grupos armados y proporcionan armas. El sur de Libia está afectado y también las regiones fronterizas en los estados vecinos. Libia es una puerta hacia Europa y parte del corredor Este-Oeste (y viceversa). En algunas zonas las milicias luchan por el control de rutas y un mercado emergente de servicios de protección. Siria es un mercado para las armas y para el tráfico de bienes, comida, medicinas y personas.

En los países del Golfo Pérsico crece el consumo de drogas ilegales (constituyen el 60% del consumo global de metanfetaminas y crece el de heroína y cocaína). Estos productos llegan a través de los puntos más débiles y con menos control, lo que añade vulnerabilidad a estados como Libia y Egipto.

Ciertas misiones internacionales de paz se enfrentan a nuevos retos. La doble misión de Francia y la ONU en Mali es un caso emblemático. Aquí se mezclan los conflictos locales, el crimen organizado y el terrorismo. La mayoría de estas misiones no incluyen en su mandato analizar (y mucho menos abordar) las economías ilegales y sus actores, proporcionar alternativas a las comunidades o abordar la corrupción.

Se dispara el consumo de sustancias psicoactivas, incluyendo anfetaminas: son baratas, muy adictivas y fáciles de fabricar. El consumo está en alza en Extremo Oriente y el Golfo Pérsico. Pero el nuevo mercado se espera que sea África, por donde ya pasan rutas importantes y con una incipiente producción en países como Nigeria.

La piratería no puede considerarse ya un asunto exclusivamente somalí. Ha crecido, y se espera que lo haga más, en el Golfo de Guinea y Asia oriental. Los puntos clave: zonas costeras densamente pobladas, donde hay disponibilidad de armas, pocas oportunidades económicas y escaso control estatal.

Pese a las regulaciones internacionales y nacionales, y a los esfuerzos que hacen muchos países, la caza furtiva y tráfico en especies salvajes (sobre todo aquellas muy demandadas en mercados que pueden pagarlas, como rinoceronte o elefantes) continúa beneficiando al crimen organizado. De paso, ponen en peligro algunas de las especies más amenazadas de extinción.

Tras décadas de estrategias punitivas y enfoques duros, en América Latina han comenzado a probarse dos nuevas estrategias, cuyos primeros resultados podrían verse en 2014. 1) Las tasas de violencia y homicidios, debidas a las guerras territoriales entre bandas, han llevado a El Salvador y Honduras a negociar una tregua con éstas buscando reducir los niveles de violencia. 2) Uruguay (como los estados de Washington y Colorado) ha legalizado el uso recreativo de marihuana.

Si te interesan estas tendencias, aquí está el informe completo de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado.

También de la Coalición, recomiendo este estudio sobre el papel de redes económicas ilegales en la actual situación en Mali, y el reto para la misión internacional (enero de 2014).

Y para ver un ejemplo de cómo estos temas se están incorporando a la agenda de paz y seguridad, este informe de James Cockayne, Strengthening Mediation to Deal with Criminal Agendas, Centre for Humanitarian Dialogue, Oslo Forum, 2013.

Irán y la seguridad en Oriente Medio: ¿y si la solución es multilateral?

Las pautas y tendencias de la violencia y la inseguridad en el mundo están cambiando, pero la geopolítica sigue pesando, y eso sirve también para Oriente Medio. Hace un mes hablábamos de un posible ataque militar internacional contra Siria, pero luego llegó el acuerdo entre EE UU y Rusia para el desmantelamiento del arsenal químico y todo cambió. En paralelo, se hizo visible un clima de distensión, al menos aparente, propiciado por la elección de Hassan Rouhani en Irán y su visita a la Asamblea General de la ONU. Y ahora se retoman las conversaciones del Grupo 5+1 con Irán sobre su programa nuclear.

Al ya largo contencioso entre EE UU e Irán se añade desde hace una década la crisis derivada del pulso nuclear iraní; lo que se ha traducido en resoluciones condenatorias de la ONU, sanciones unilaterales y, siempre en el horizonte, la amenaza de un ataque israelí y/o estadounidense sobre las instalaciones nucleares. El programa iraní tiene el potencial de cambiar los balances regionales de poder y en él confluyen los intereses de este país, los de Israel (que lo considera una amenaza existencial), los de Arabia Saudí y Egipto (que posiblemente seguirían la pauta de la proliferación) y hasta los de EE UU y Rusia, a través de sus aliados en la región.

Copyright: @intheskies - Fotolia

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El Grupo 5+1 acaba de reunirse en Ginebra con Irán en un clima de cauto optimismo. Pero más allá de las circunstancias coyunturales, hay cuestiones estratégicas que deben tenerse en cuenta, empezando por reconocer las líneas rojas de cada actor. Para Irán esto significa ver reconocido su derecho al desarrollo de la energía nuclear (incluyendo el enriquecimiento de uranio), como cualquier firmante del Tratado de No Proliferación (TNP). Para EE UU la clave es fijar un sistema de garantías verificables de que Irán no usará el programa para desarrollar armas nucleares. En el fondo subsiste una profunda desconfianza mutua.

Una oportunidad para desbloquear este tema podría pasar por abordarlo en el contexto estratégico de la región y en un marco de seguridad regional, que incluya otros asuntos. Así, por ejemplo, en el marco de los esfuerzos para convocar una nueva ronda multilateral de negociaciones sobre el futuro de Siria (el proceso “Ginebra II”), la eventual participación de Irán está ganando apoyos. Una posible invitación a Teherán supondría en sí mismo una medida de creación de confianza, contar con un actor de gran influencia en la crisis siria y un reconocimiento de su papel regional.

Por otro lado, y siguiendo con Siria, Irán ha mostrado algunos signos de distanciamiento con el régimen y su objetivo estratégico parece ser ahora la supervivencia del Estado sirio, lo que le permitiría mantener sus relaciones con las fuerzas militares y de seguridad (incluso aceptando otro tipo de gobierno). Esto le permitiría a su vez salvar  los canales de influencia hacia Hezbolá. Para EE UU, la supervivencia del régimen tampoco sería el peor de los escenarios posibles y, por tanto, ahí cabe identificar una posible base de entendimiento para superar la parálisis actual.

Lo reconozcan o no abiertamente, EE UU e Irán tienen hoy dos objetivos comunes en Siria: impedir su colapso total (lo que crearía un vacío de seguridad proclive a la violencia sectaria y al poder de los yihadistas) y derrotar a los grupos radicales y/o vinculados a Al Qaeda que combaten allí (y que, según distintas fuentes, equivalen a entre el 15-30% de las fuerzas de la oposición). Si se mira un poco más lejos, sus intereses comunes también incluyen el presente y el futuro de Afganistán e Irak. Reconocer los puntos comunes y avanzar en ellos permitiría crear una confianza necesaria para abordar el problema nuclear.

Aunque olvidadas en gran medida por los medios, hay otras iniciativas que merece la pena recordar. Un enfoque multilateral, complementario, para abordar los problemas de seguridad regional podría basarse en la antigua propuesta de crear una zona libre de armas nucleares (o de armas de destrucción masiva) en Oriente Medio. Aprobada por primera vez por la Asamblea General de la ONU en 1974, a propuesta de Irán y Egipto, esta resolución ha seguido aprobándose anualmente desde 1980. También se ha incorporado a resoluciones del Consejo de Seguridad, y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) hace cada año un llamamiento para incorporar mecanismos de salvaguarda en todas las instalaciones nucleares de la región, como primer paso para el establecimiento de esta zona (que ya existe en forma de acuerdos regionales en Asia, África y América Latina, entre otros).

¿Cuáles son los elementos básicos de esta propuesta? En su versión inicial solo se refiere a armas nucleares. Si se toma la “ampliada”, incluiría el compromiso de no tener, comprar, fabricar, probar o usar armas nucleares, químicas y biológicas, ni sus sistemas de lanzamiento. De acuerdo con un estudio técnico del OIEA de 1989, se aplicaría a una región desde Libia hasta Irán, y desde Siria hasta Yemen. Otro estudio de la ONU lo amplió posteriormente a todos los países de la Liga Árabe, más Irán e Israel.

Tanto el formato de la agenda como el ámbito geográfico, alcance y mecanismos de salvaguarda deberían definirse durante las propias negociaciones. Este enfoque permitiría abordar el programa nuclear iraní y el de Israel; el arsenal químico sirio y de otros Estados de la región. Abordar todas las armas de destrucción masiva en la región tendría en su conjunto ventajas que van más allá de la suma de sus partes: permitiría abordar los intereses, percepciones de amenaza y objetivos estratégicos de todos los países del área y de sus aliados externos. En el camino, probablemente, algunas amenazas y focos de conflicto podrían desactivarse.

La iniciativa tiene una larga trayectoria diplomática aunque sin avances tangibles. El más destacado ocurrió en la Conferencia de Revisión del TNP de 2010, que aprobó un plan para avanzar, incluyendo la convocatoria de una conferencia regional en 2012 (que finalmente fue suspendida). También se propuso nombrar un representante internacional con funciones de facilitador y un país de acogida de las negociaciones. El asunto se retomará en la próxima conferencia de revisión, en 2015.

Por otro lado en 2011, en una reunión de 97 países convocada por el OIEA, se acordó continuar trabajando con este objetivo, considerar las declaraciones de buenas intenciones un primer paso positivo, utilizar cada oportunidad en la agenda internacional e identificar medidas específicas de construcción de confianza.

El nuevo clima que aparentemente preside las negociaciones del P5+1 con Irán y el foro Ginebra II sobre Siria (especialmente si Irán participa) podrían también ir en esa línea: la creación de confianza mediante la diplomacia y los acuerdos parciales, aprovechando las oportunidades de la agenda internacional. Tanto dentro de EE UU como de Irán, y de otros actores regionales e internacionales, hay quienes se han beneficiado con el statu quo vigente. Pero el enfrentamiento permanente no ha logrado hasta ahora resolver nada. Por el contrario, aunque la economía iraní sufre bajo las sanciones, el programa nuclear continúa, en un marco de ambigüedad estudiada para evitar medidas más duras.

La situación regional es tan compleja y los intereses (nacionales, regionales e internacionales) tan dispares, que un marco de negociaciones multilaterales hacia un acuerdo regional de seguridad podría ser el marco adecuado para ponerlo todo sobre la mesa. Eso sí: nadie dice que vaya a ser fácil.

Siria (3 de 3): Juegos geopolíticos

 

Las protestas comenzaron en la primavera de 2011 como manifestaciones pacíficas para reclamar apertura y reformas democráticas. Influidas por acontecimientos similares en otros países de la región en el marco de la llamada “primavera árabe”, y al igual que pasó en algunos de ellos, pronto el ejército y milicias pro-gubernamentales respondieron con represión y violencia. El presidente Assad anunció reformas limitadas pero la violencia creció y no ha dejado de hacerlo hasta hoy.

No se pueden comprender los acontecimientos sin tener en cuenta la trama de intereses y agendas regionales e internacionales que aquí confluyen y que están influyendo sobre el curso de los acontecimientos. Siria es el escenario de juegos geopolíticos que lo han transformado en una guerra interpuesta similar a las de la Guerra Fría. Los intereses externos han convertido esta crisis en un juego de “suma cero” donde cada actor lucha por sus intereses estratégicos y contribuye con apoyo diplomático, financiero e incluso militar a alimentar el conflicto y polarizar a todas las partes. 

graphic_1378382738Syrian Needs Analysis Project: Mapa del conflicto, agosto de 2013

Dada la complejidad de los intereses en juego no pretendo reflejarlos todos en esta entrada. Ésta es sólo una aproximación, breve, que sólo pretende ofrecer una primera mirada a esos actores internos y externos y sus agendas. Al final hay una lista de documentos oficiales sobre el conflicto que quizá sean de utilidad.

ACTORES LOCALES

El régimen y su presidente, Bashar el-Assad

Accedió al poder en 2000 para suceder a su padre, que había gobernado durante treinta años. Comandante del ejército y presidente del Partido Baaz, algunos sectores tenían expectativas en su talante reformista y en que pondría en marcha reformas democráticas.

El régimen de los Assad es autocrático y secular y ha mantenido el papel estratégico de este país en la región a través de alianzas con Irán, con Hamás en Palestina y con Hezbolá en Líbano. Políticamente represivo ha sido, sin embargo, tolerante en términos religiosos, en un país tradicionalmente laico. Aunque la familia el-Assad pertenece a la minoría alauí, la apoyan otras minorías religiosas y partes importantes de las clases medias urbanas, así como del ejército, el sector público, algunos sectores económicos y los sindicatos.

Los factores religiosos, en gran medida ausentes al inicio del conflicto, han ido ganando importancia debido a varias cuestiones, principalmente la composición actual de varios grupos rebeldes y de parte de la oposición y los apoyos exteriores.

Actualmente, muchos sirios se enfrentan a la contradicción de tener que elegir entre un régimen cerrado y una oposición polarizada y dividida, mientras sufren una gravísima crisis humanitaria y una situación económica desastrosa.

La oposición

Los grupos de oposición (armados y no armados) están muy lejos de tener una opinión común sobre el futuro político del país. Hay rivalidades de todo tipo: entre líderes locales y exiliados; entre comandantes de diferentes grupos que luchan en territorio sirio, y entre aquellos que buscan una solución intermedia con el régimen y los que no cesarán hasta derribar toda su estructura. Los activistas laicos e islamistas mantienen sus desacuerdos, mientras grupos kurdos buscan ampliar el grado de autonomía para esta minoría y facciones armadas yihadistas ganan fuerza a través de su brutalidad en el combate.

Ha habido varios intentos de crear una oposición unida, algunos apoyados desde el exterior. El Consejo Nacional Sirio se creó en 2011 en Turquía e incluye a diversos grupos, la mayoría ligados ideológicamente a la Hermandad Musulmana. En noviembre de 2012, EE UU y otros países apoyaron la creación de la Coalición Nacional de la Oposición y las Fuerzas Revolucionarias, un “paraguas” de grupos diversos que buscan el final del régimen mediante la lucha política y armada, y que aspira a convertirse en gobierno de transición cuando colapse. Reconocidos por el Consejo de Cooperación del Golfo, la Liga Árabe (excepto Irak, Argelia y Líbano) y países de la OTAN como Francia, EE UU, Reino Unido y Turquía. 

El Ejército Libre Sirio es el principal grupo armado. Nació en 2011 y cuenta con alrededor de 100.000 combatientes. Inicialmente formado por desertores del ejército, luego se unieron civiles y milicias locales, aunque sigue siendo una coalición dispersa de milicias sin estructura unificada ni ideología coherente.

El Frente Al Nusra hizo su aparición a comienzos de 2012. Aunque siguen siendo minoritarios entre la oposición, incluyen a grupos militantes islamistas y combatientes extranjeros. Tiene vínculos con Al Qaeda en Irak y recluta en Siria y en el extranjero para luchar por un estado islámico. Incluidos por el Departamento de Estado de EE UU en la lista de grupos terroristas a finales de 2012, su brutalidad ha tenido el efecto general de agravar la violencia de todas las partes.

Un número indeterminado de milicias kurdas comenzaron a controlar ciudades y pueblos de mayoría kurda en el norte y este del país, elevando la tensión con el vecino gobierno turco. Recientemente se han enfrentado abiertamente con los grupos de orientación yihadista.

ACTORES EXTERNOS

EE UU, Reino Unido y Francia

EE UU ha considerado a Siria desde su independencia como una amenaza para sus intereses estratégicos. Ya en los años cuarenta Siria apoyó la causa palestina, luego libró tres guerras contra Israel y ha mantenido abierta la tensión sobre la cuestión de los Altos del Golán. El apoyo recibido de la Unión Soviética dio una nueva dimensión a esta rivalidad, que más recientemente se ha manifestado con la alianza de Siria y los principales enemigos de EE UU en la región: Irán, Hezbolá y Hamás. En círculos políticos estadounidenses hace mucho que se considera a Siria una amenaza para los intereses estratégicos de este país. Aquí lo explica The Economist y aquí, de forma aún más clara, la Hoover Institution.

Los intereses geopolíticos actuales y las razones históricas se mezclan de forma aún más acusada en los casos de Francia y el Reino Unido (los dos fueron potencias coloniales en el actual territorio sirio). Ambos comparten con EE UU la defensa de los intereses occidentales en Oriente Medio, la competencia con Rusia y China y ahora su intención de reemplazar al gobierno sirio por uno más favorable a sus intereses (algo que también serviría para debilitar a Irán). Para el Reino Unido hay que añadir su “alianza estratégica” con EE UU y Francia persigue intereses de largo plazo y mejorar su imagen internacional.

En mayo de 2013, ambos presionaron en la UE para relajar el embargo de armas sobre Siria y así abrir las oportunidades de proporcionar armas a los rebeldes.

Rusia

Uno de los más importantes apoyos del gobierno sirio, tiene aquí intereses estratégicos y comerciales, en algunos casos desde la época soviética. El enfrentamiento sirio con Occidente desde su independencia le llevó a buscar (y obtener) apoyo de Moscú. Hoy, Rusia exporta armas a este país y tiene vínculos comerciales importantes. El puerto de Tartús en Siria es su única base naval permanente en el Mediterráneo. La defensa del régimen sirio en oposición a Occidente es también parte de un principio más general de no injerencia que sirve a sus propios intereses internos.

Rusia apoyó el plan de paz conjunto del enviado de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, como una forma de alcanzar un acuerdo político. Ha explorado también otras opciones y finalmente ha llegado a un acuerdo con EE UU sobre el arsenal químico sirio.

China

China se ha unido a Rusia para bloquear resoluciones críticas sobre el gobierno sirio en el Consejo de Seguridad de la ONU y ha sido crítico sobre la posibilidad de un ataque militar. Aunque no se juega intereses estratégicos, su postura puede obedecer a una mezcla de razones: una política exterior más asertiva; preocupación por el componente islamista de parte de los rebeldes; enfado por los eventos en Libia (donde la intervención de la OTAN fue mucho más lejos de lo que se había autorizado inicialmente) y una preocupación compartida con Rusia sobre la excesiva injerencia occidental en Oriente Medio.

Turquía

Turquía mantuvo relaciones pacíficas pero distantes con el gobierno sirio durante años y cuando comenzaron las protestas trató de influir para que se iniciaran reformas. Sin embargo, desde el inicio del conflicto abierto ha sido uno de los mayores críticos del gobierno sirio. A Turquía le afecta de forma seria la violencia en su frontera y el Parlamento autorizó una acción militar transfronteriza para frenarla a principios de 2012. En este país se encuentran refugiados políticos sirios y algunos de los grupos políticos y armados de oposición, especialmente los más ligados a la Hermandad Musulmana. Otro factor de preocupación para Ankara es cómo evolucione la situación de las minorías kurdas en Siria. La opinión pública es contraria a la injerencia en los asuntos del país vecino.

Arabia Saudí 

Durante años Arabia Saudí ha rivalizado con el gobierno sirio por el poder regional. Ha sido muy activo promoviendo y apoyando la acción militar contra el régimen y proporciona apoyo a grupos de oposición, especialmente los salafistas. Irán es su mayor enemigo y competencia por la hegemonía política en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, y su objetivo es romper la alianza de este país con Siria para debilitarlo.

También los enfrenta el apoyo sirio a Hamás, mientras Arabia Saudí apoya a Fatah y aquellos otros que son favorables a un acuerdo de paz con Israel. Finalmente el régimen saudí se ha auto-nombrado defensor de los suníes en el mundo musulmán frente a los chiíes (que gobiernan siria, son mayoría en Irán y también una importante minoría en este país), en una rivalidad en la que se mezclan la religión, la política y el poder.

Qatar

Es el principal proveedor de armas para los rebeldes, a los que se cree que ha proporcionado entre 1.000 y 3.000 millones de dólares en apoyo financiero. Su apoyo indiscriminado a cualquiera que parezca tener posibilidades de derrotar al gobierno ha contribuido a minar la credibilidad de la oposición y a fragmentarla. Grupos yihadistas han aprovechado este fácil acceso a armas y dinero para hacer su aparición en el escenario sirio. Su rivalidad con Arabia Saudí, que se expresa en muchos terrenos y especialmente en este conflicto, se basa en sus distintas experiencias históricas con los Hermanos Musulmanes y sus diferentes reacciones ante la ola de protestas desatada en 2011 en el mundo árabe.

Israel

Su enfrentamiento con Siria viene de la creación de ambos países en los años cuarenta, cuando la Siria independiente apoyó la causa palestina y libró tres guerras con Israel, que mantiene actualmente el control sobre los Altos del Golán. Siria ha mantenido la confrontación con Israel hasta la actualidad, si no con el enfrentamiento directo sí con su apoyo a Hezbolá y Hamás. Había expectativas de que Israel pudiera por tanto beneficiarse de la caída del gobierno de los al-Assad, pero tanto la composición actual como la orientación ideológica de parte de la oposición hacen ese futuro muy incierto.

El ejército israelí ha analizado la posibilidad de incursiones limitadas en la frontera con Siria para crear un área de seguridad y evitar que los bombardeos puedan alcanzar su territorio. A principios de 2013, cuando los enfrentamientos entre ejército y oposición alcanzaron su frontera, Israel respondió con un ataque aéreo.

Líbano

Las divisiones internas del país se reflejan en sus posiciones con respecto a la crisis siria, que tiene un impacto potencial muy importante aquí. La mayoría chií, en su mayor parte representada por Hezbolá, tiene en al-Assad a su más cercano aliado, mientras parte de la población suní simpatizaría con los rebeldes y los cristianos estarían divididos. Debido al sistema político libanés (donde las posiciones de poder se reparten entre los tres principales grupos religiosos) la evolución en Siria tiene alta capacidad de alterar los equilibrios políticos libaneses. 

El norte del país ha asistido a la llegada de refugiados, desertores y miembros de grupos rebeldes. A veces, como en la ciudad de Trípoli, ha habido tensiones entre los suníes y la minoría alauí pro-Assad, que también han tenido eco en el sur. Pero la mayoría de los suníes libaneses son laicos y sólo algunos extremistas se han unido a la lucha en Siria. El ejército permanece neutral.

Jordania

Ha recibido medio millón de refugiados sirios. El gobierno ha reclamado una solución política, aunque se cree que también ha proporcionado armas a algún grupo rebelde al principio de 2013. Teme que el conflicto se desborde y desestabilice su territorio y, cuando se planteó el ataque internacional, el gobierno respaldó una intervención limitada si se probaba el uso de armas químicas por el régimen (aunque limitada a los arsenales). Su posición es difícil y trata especialmente de mantener sus equilibrios de poder, internos y externos, a salvo de esta crisis.

Irán

Irán ha sido el principal aliado regional de Siria durante mucho tiempo debido a sus múltiples intereses comunes: el apoyo a Hamás en Palestina, a Hezbolá en Líbano y la percepción de Israel como enemigo común, así como su búsqueda de una posición de poder en la región. Cuando EE UU invadió Irak en 2003, tanto Siria como Irán buscaron evitar un gobierno pro-occidental en Bagdad. Irán desarrolló una intensa relación con los partidos políticos chiíes y después con el gobierno iraquí.

Egipto

La inestable situación política interna ha impactado en sus alianzas regionales. El gobierno de Mohamed Morsi se opuso al régimen sirio, cortó relaciones con el país e hizo un llamamiento a establecer una zona de exclusión aérea (hay que recordar el papel de la Hermandad Musulmana entre los rebeldes sirios). Después del golpe militar que en agosto depuso al gobierno, las actuales autoridades de El Cairo rechazan apoyar a ningún grupo rebelde y se manifestaron contra una intervención sin autorización de la ONU. La cambiante posición egipcia es, por tanto, resultado de su política interna.

La ONU

La ONU hace un seguimiento de la situación en Siria, ha desplegado enviados de paz e inspectores de desarme y sus agencias humanitarias juegan un importantísimo papel en la crisis. El Consejo de Seguridad no ha logrado ponerse de acuerdo sobre la forma de frenar la violencia debido a los intereses divergentes de sus cinco miembros permanentes (China, Francia, EE UU, Reino Unido y Rusia).

El ex secretario general Kofi Annan fue nombrado Enviado de Paz de la ONU y la Liga Árabe y presentó un plan de paz en mayo de 2012. La propuesta incluía varios elementos: un proceso político liderado por los propios sirios; el cese de la violencia por todas las partes, supervisado por la ONU; permitir la llegada sin restricciones de ayuda humanitaria; intensificar la liberación de personas detenidas arbitrariamente; acceso a todo el país para los periodistas y respeto a los derechos de asociación y manifestación.

El plan se presentó en marzo de 2012 y en abril hubo un alto el fuego. La ONU desplegó una misión en Siria, pero le faltó liderazgo sobre las partes y el acuerdo se rompió muy pronto. Se trataba de un intento de compromiso político para estabilizar la situación y permitir a los sirios avanzar en negociaciones políticas. Pero quizá llegó demasiado tarde, ya que para 2012 la polarización era demasiado alta como para permitir acuerdos.

Una reflexión final. ¿Es éste un conflicto religioso?

De acuerdo a muchos expertos la respuesta es no… al principio. Lo que estaba en juego era la supervivencia del régimen. Pero la cuestión es que algunas minorías y colectivos religiosos lo apoyaban más que otros y esto influyó en los alineamientos. El factor religioso ha contribuido y se ha utilizado para alimentar la intolerancia por varias partes del conflicto en este país antes predominantemente laico.

La emergencia entre los rebeldes de milicias salafistas (tanto sirias como extranjeras) e incluso de grupos ligados a Al Qaeda, han polarizado las posturas hasta el extremo. Los papeles de Arabia Saudí e Irán son relevantes ya que explotan el factor divisivo suní-chií, lo que sólo añade complejidad adicional. Actualmente es imprescindible tener en cuenta los factores religiosos.

Se explica bien en este artículo: “Ésta no es una lucha puramente ni mayoritariamente por el Islam; es una guerra por el futuro de Oriente Medio. Desafortunadamente, toda la retórica sobre guerra sectaria se está volviendo muy rápido una profecía auto-cumplida”.

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Puede resultar una conclusión triste y poco esperanzada para esta serie de entradas. Pero después de revisar la situación humanitaria, las posibilidades (y algunas razones detrás) de un ataque militar y el complejo juego de intereses que está sobre la mesa, la principal cuestión que viene a la mente es: ¿Quién se preocupa por la población siria?

 

Algunos documentos oficiales

 

U.S. Government: Assessment of Syria’s Use of Chemical Weapons on August 21, 2013, The White House.

Statement by Secretary of State Kerry on Syria, August 30, 2013

Statement by President Obama on Syria, August 31, 2013

U.S. Senate Committee on Foreign Relations: “Hearing: The Authorization of Use of Force in Syria,” September 3, 2013

Draft Senate Resolution Authorizing Syria Strike, September 4, 2013

House Committee of Foreign Affairs: “Hearing: Syria: Weighing the Obama Administration’s Response,” September 4, 2013

Letter from the Chairman of the Joint Intelligence Committee (JIC) about reported chemical weapons use in Syria, Cabinet Office, United Kingdom, August 29, 2013

French National Executive Summary of Declassified Intelligence, September 2, 2013

France: Synthesis of declassified national intelligence on Syrian chemical program, past uses and 21 August attack

UK: Position on the legality of military action

UK: Joint Intelligence Organization’s assessment of allegations

Siria (2 de 3): Al borde de un ataque militar internacional

El conflicto sirio ha causado múltiples víctimas desde la primavera de 2011 por los combates, masacres, torturas y desapariciones forzadas, desplazamiento de población y debilitamiento o colapso de sistemas tan importantes como la salud o la educación. Más de 100.000 personas han muerto y más de un tercio de la población ha sido expulsado de sus hogares. Las tensiones en la región no han hecho más que crecer.

La posibilidad de un ataque militar internacional se ha frenado de momento, afortunadamente, gracias al acuerdo alcanzado el 14 de septiembre por Rusia y EE UU sobre el arsenal químico sirio. Sin embargo, hay razones para mantener la vista sobre este conflicto ahora y el el futuro. En primer lugar, el conflicto está lejos de resolverse y los actores internos, regionales e internacionales van a seguir persiguiendo sus intereses en este territorio. La violencia no ha finalizado. El acuerdo, por bienvenido que sea, no puede hacer olvidar que hemos estado al borde de otra intervención externa en Oriente Medio potencialmente tan catastrófica como las anteriores. Y hay asuntos muy importantes que quedan pendientes: la legalidad internacional; la intervención militar; cuestiones de poder e influencia; la gestión de asuntos de proliferación de armamentos y desarme, y la responsabilidad humanitaria, entre otros.

¿Por qué se consideró ahora una intervención internacional?

El año pasado, el presidente de EE UU Barack Obama marcó el uso de armas químicas como la “línea roja” que la comunidad internacional (su país) no toleraría en este conflicto. Por eso, ha sido después del ataque químico que tuvo lugar el pasado 21 de agosto, en el que murieron más de 1.000 personas, cuando las declaraciones y negociaciones sobre un ataque militar se han disparado.

La acción militar fue propuesta en primer lugar por EE UU, Reino Unido y Francia para disuadir al régimen sirio de Bashar El Assad de seguir adelante con su uso. Los argumentos utilizados: el régimen cruzó la línea roja y es imperativo detenerlo, a él y a otros que puedan eventualmente utilizar estas armas; el Derecho Internacional establece una prohibición clara de las armas químicas, por lo que es inevitable tomar medidas; se debe proteger a la población siria de más ataques; la credibilidad de la “comunidad internacional” está en juego, etc.

El Gobierno británico no pudo ir más allá, ya que el Parlamento rechazó el 29 de agosto la participación de este país en un ataque militar. Obama buscó durante un tiempo la aprobación del Congreso. Francia, entre tanto, afirmaba estar preparada para adoptar decisiones en cualquier momento.

Aunque se consideraron varias opciones, finalmente todo hacía indicar que la operación se limitaría a ataques aéreos limitados para garantizar el cierre del espacio aéreo y poner bajo control el arsenal químico, así como apoyo suplementario a los grupos rebeldes (aunque no hasta el punto de buscar un “cambio de régimen”).

En los primeros días de septiembre, el Gobierno estadounidense trabajó deprisa para buscar la autorización del Congreso. Pero una iniciativa diplomática procedente de Rusia ha permitido, al menos, ganar más tiempo antes de lanzar la intervención. La propuesta, que se está negociando, es un plan en cuatro pasos para poner el programa químico sirio bajo control internacional.

Esta iniciativa fue finalmente acordada el sábado 14 de septiembre por EE UU y Rusia.

Brevemente: el arsenal químico de Siria

Que Siria tiene un programa y un arsenal de armas químicas no está en duda, aunque tanto su localización como su tamaño han sido objeto de especulaciones. Este país no ha firmado la Convención sobre Armas Químicas y tampoco ha ratificado la Convención sobre Armas Biológicas. Tampoco ha admitido nunca la existencia del programa ni ha hecho declaraciones formales al respecto (algo similar a lo que hace Israel con su programa nuclear).

Un informe reciente del servicio de investigación del Congreso de EE UU afirma que Siria comenzó a almacenar armas químicas en 1972 o 1973, cuando Egipto le proporcionó cantidades limitadas de productos y sistemas de lanzamiento, antes de la guerra árabe-israelí. Más tarde obtuvo la ayuda de la Unión Soviética. De acuerdo a un informe de la inteligencia francesa publicado recientemente, Damasco posee más de 1.000 toneladas de agentes y precursores químicos, con los arsenales dispersos en alrededor de cincuenta ciudades. En todo caso, su tamaño exacto no se conoce, pese a cualquier afirmación.

Argumentos analíticos y legales sobre la intervención militar

A favor

Es legal (o en todo caso, legítima) porque responde a crímenes contra la humanidad y hay una razón moral para actuar; el Derecho Internacional debe evolucionar para adaptarse a situaciones nuevas

  • El presidente Obama y los líderes aliados deberían declarar en público que el Derecho Internacional ha evolucionado, y que no necesitan aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU para intervenir en Siria.
  • El jurista Geoffrey Robertson señala que “el Consejo de Seguridad es un tribunal poco satisfactorio a la hora de decidir sobre cuestiones morales urgentes, ya que la política lo puede volver ineficaz” (como, sugieren algunos autores, está ocurriendo con las posturas de China y Rusia en esta crisis). 

Un ataque con armas prohibidas como las químicas precisa una respuesta internacional firme, para poner fin a la impunidad y evitar que se extienda su uso

  • Barack Obama se pregunta: ¿Qué mensaje estaríamos enviando si un dictador puede gasear a cientos de niños hasta la muerte a la vista de todos y no paga ningún precio? ¿Cuál es el propósito del sistema internacional que hemos construido si la prohibición de usar armas químicas, aprobada por la mayoría de los gobiernos del mundo y aprobada con gran mayoría por el Congreso de EE UU, no se aplica?
  • Richard Haas argumenta que “las armas químicas, como otras armas de destrucción masiva incluyendo las biológicas y nucleares, no pueden volverse un arma normal, no pueden utilizarse. El tabú, la barrera, no pueden diluirse. Esto va más lejos de Siria”. 
  • Si EE UU no actúa de forma decidida ahora, estará abordando la misma cuestión dentro de unos meses, cuando el conflicto empeore y el régimen use estas armas de nuevo.

Es necesaria para defender los intereses de EE UU y de sus aliados en la región

  • Los intereses de EE UU en Siria están claros: impedir que los terroristas se hagan con armas químicas; privar a Irán de su aliado más importante en Oriente Medio, y evitar que Al Qaeda pueda establecer una base permanente en esta zona. Las personas razonables pueden dudar sobre la propuesta de realizar ataques militares limitados y sobre su eficacia, pero no sobre el hecho de que esos intereses sean reales o vitales.
  • Si el Congreso no aprueba el ataque militar, EE UU se cierra la puerta a poder ejercer cualquier influencia posterior en Siria.

Se ha decidido usar solo ataques limitados, de último recurso, y sin deseos de involucrarse más en nuevas guerras

  • John Kerry: “Recuerdo Irak. Y el secretario Hagel también recuerda Irak. El general Dempsey, en particular, recuerda Irak… Y por eso somos especialmente sensibles (Chuck y yo) al hecho de nunca más solicitar al Congreso que vote basándose en inteligencia falsa.

 En contra

La intervención militar no es legal ni ética

  • El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha insistido en que el uso de la fuerza sólo será legal si se utiliza en legítima defensa, o con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, como establece la Carta de esta organización.
  • Un ataque sobre Siria sin autorización del Consejo de Seguridad sienta un precedente más peligroso que el propio uso de armas químicas en este país.
  • Siria no es signatario de la Convención sobre Armas Químicas (CWC), y el Protocolo de Ginebra de 1925 fue pensado para prohibirlas en conflictos internacionales, no civiles o en su uso contra no combatientes.
  • EE UU invoca el Derecho Internacional de forma muy selectiva y sólo cuando conviene a sus intereses. ¿Cómo puede un país que viola por sí mismo el Derecho Internacional pretender someter a Siria a un estándar más alto que el que se aplica a sí mismo?

El objetivo principal de cualquier acción debe ser la seguridad de la población siria y una solución política al conflicto. Ambos pueden verse perjudicados

  • El prestigioso think tank International Crisis Group señala que el impacto de un ataque militar sería “en el mejor de los casos” impredecible en sus consecuencias para los civiles. Sólo un alto el fuego y una solución política pueden asegurar el bienestar de las personas.
  • El Foro África, formado por un buen número de personalidades y ex presidentes de este continente, pide regresar al multilateralismo y el imperio de la ley como mejor y única forma de alcanzar una salida política a esta crisis.

¿Por qué se señala una “línea roja” justo ahora?

  • Las líneas rojas ya se cruzaron más de una vez“: Irak usó armas químicas, en la guerra contra Irán y para la represión interna; y en la guerra contra Irak de 2003, EE UU usó fósforo blanco, que se considera un arma química si se utiliza directamente contra los soldados.

¿Por qué una “línea roja” sólo contra las armas químicas? 

  • ¿Por qué esta línea roja? Con más de 100.000 muertos, más de cinco millones de personas desplazadas por la guerra, y atrocidades de todo tipo, ¿por qué fijarse sólo en las armas químicas? ¿Es que las muertes por armas químicas son más graves? ¿Por qué un número de muertos de 5.000, 10.000 ó 100.000 no cruza ninguna línea roja, pero sí las muertes por armas químicas?

No hay evidencias suficientes sobre la autoría del ataque

Los ataques aéreos limitados no cambiarán la situación sobre el terreno ni la evolución del conflicto, excepto a peor, y podrían fortalecer al régimen

EE UU se arriesga, con la intervención, a meterse más a fondo en este conflicto y quedar atrapado en él

  • Si el ataque no funciona, si hay otra atrocidad (química o de otro tipo), ¿podrá la Administración Obama sentarse y no hacer nada?